Unos 50 mil niños indocumentados son detenidos cada año para ser repatriados sin que haya políticas que velen por su bienestar
A los 5 años de edad, una niña pasa 27 días encerrada en un centro de detención en Texas. ¿Su delito? Estar sola e indocumentada en Estados Unidos.
Aunque esta historia puede parecer un caso aislado, cada año son detenidos en Estados Unidos más de 40,000 niños indocumentados que se encuentran lejos de su país de origen solos, sin sus padres o sin un tutor a cargo de ellos.
Si bien algunos buscan reunirse con sus familias, muchos de ellos tratan de llegar a Estados Unidos huyendo de la violencia en sus países, de la esclavitud sexual o de la pobreza. Pero en el proceso de detención y repatriación, estos niños en ocasiones enfrentan situaciones adversas que contradicen los principios de bienestar infantil que rigen a este país.
Un reporte recién publicado por el Center for Public Policy Priorities (CPPP), titulado Un niño solo y sin documentos, ofrece una revisión al proceso por el cual los niños que se encuentran solos en el país son detenidos, trasladados y repatriados, e identifica irregularidades que ponen en riesgo la integridad de los menores.
Durante el proceso de detención y traslado de los menores pueden participar al menos 15 diferentes agencias federales, además de las autoridades locales y federales.
Esto habla de una falta de claridad en las políticas y los procedimientos, por lo cual en ocasiones ninguna de dichas agencias es directamente responsable por el bienestar del niño mientras se concreta su repatriación.
No existen lineamientos claros sobre el estándar mínimo con base en el cual el menor debe ser tratado, y en ocasiones los diferentes convenios con otros países hacen que varíen los protocolos para notificar a otro país sobre la repatriación del menor.
El estudio realizado por el CPPP identificó irregularidades a través de entrevistas con más de 30 menores detenidos, tales como el maltrato por parte de autoridades de inmigración; falta de acceso a agua, comida, una cama y una cobija, ventilación adecuada o atención médica; negativa para tener contacto con la familia, traslado en condiciones inseguras y uso de esposas, entre otras.
Un niño dijo haber estado encadenado a un baño en espera de ser transferido, mientras que varios dijeron haber sido víctimas de burlas por parte de los agentes. Con frecuencia los niños no tienen acceso a apoyo legal y no conocen sus derechos, además de que se les priva del contacto con su consulado.
Los niños que son originarios de países no vecinos de Estados Unidos en ocasiones son detenidos durante días —como el caso de la pequeña en Texas, reportado por organizaciones activistas—, aun cuando la ley establece que no pueden serlo por más de 72 horas.
En el proceso de repatriación, las condiciones suelen ser altamente peligrosas para los menores. Con frecuencia son dejados del otro lado de la frontera en medio de la noche y en puntos que no constituyen puertos oficiales de entrada. Las repatriaciones con frecuencia se realizan sin considerar si el niño estará regresando a un entorno que ponga su vida en peligro.
De acuerdo con Arnoldo García, director de la Red Nacional Pro Derechos de los Inmigrantes y Refugiados, el primer asunto a resolver es que estos menores no deberían de ser repatriados. “A veces un menor viaja indocumentado porque los padres ya están acá, son residentes, pero no quieren esperar años para reunirse con ellos; hacen arreglos para que vengan con un ‘coyote’ y ahí los arrestan. La solución tendría que ser una política humanitaria para reunir a las familias”, señala.
Anayansi Prado, directora del documental Niños en Tierra de Nadie, que aborda precisamente el problema de los menores viajando solos, considera que si bien cerca del 60% de los menores busca la reunificación familiar, el restante 40% quiere llegar a Estados Unidos para trabajar. “Son niños, pero se van con un primo mayor, un amigo del pueblo, que les arregla todo para quedarse en una casa y trabajar en los campos”, comenta.
Al ser cuestionada sobre estas observaciones, Laura Keehner, portavoz del Departamento de Seguridad Interna (DHS), aseguró que dicha agencia “trata a todos los menores, incluidos los niños extranjeros no acompañados, con dignidad, respeto y con especial preocupación por sus vulnerabilidades particulares”.
“Nuestra política es procesar a estos menores de manera expedita y darles prioridad sobre otros extranjeros en custodia”, afirmó, asegurando que la dependencia está en disposición de trabajar en conjunto con otras agencias.
Fuente: diario La Opinión de Los Angeles Estados Unidos – www.laopinion.com







