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Una investigación interna realizada por el departamento de Inmigración y Aduanas y divulgada el miércoles reveló que agentes de Baltimore bajo presiones de cumplir con sus cuotas de arrestos realizaron una incursión en que detuvieron a 24 hispanos.

 

El informe fue divulgado por CASA, un grupo de defensa de los inmigrantes, en Maryland. Funcionarios del grupo dijeron que la información contradice declaraciones juradas de agentes involucrados en la incursión en el 2007 en un negocio de Seven-Eleven en la localidad de Fells Point.

 

Miembros del grupo dijeron que funcionarios de inmigración, sin causa justificable, detuvieron a hombres que aguardaban para trabajar en Seven-Eleven. Señaló que los agentes eligieron sólo a hispanos e ignoraron a otros clientes del comercio. Un vídeo de vigilancia también mostró cómo se había desarrollado el arresto.

 

“Los agentes del gobierno no deberían estar en el negocio de juzgar a la gente con base al color de su piel, su vestimenta y su empleo, que es lo que parece haber ocurrido”, dijo el miércoles el sacerdote Simon Bautista Betances, vicepresidente de la junta de directores de CASA.

 

Directivos de CASA acusaron a los agentes de inmigración de que no prestaron importancia a trabajadores negros y blancos en la tienda de 7-Eleven mientras detenían a los hispanos, e incluso cruzaron la avenida para detener a hispanos que esperaban en una parada de autobús.

 

Poco después de la redada, la senadora Barbara Mikulski pidió una investigación para determinar si los funcionarios de inmigración esteriotiparon racialmente a la gente que arrestó. Una investigación interna estableció que las acusaciones no tenían respaldo, afirmó Fobbs.

 

“Tengo confianza en que la nueva secretaria del Departamento de Seguridad Interna, Janet Napolitano, asumirá el asunto debidamente al igual que otros asuntos de inmigración”, indicó Mikulski en una declaración difundida por correo electrónico en respuesta al informe del miércoles.

 

Funcionarios de CASA dijeron que han pedido una reunión con Napolitano, a fin de discutir la política del servicio de inmigración con respecto a los presuntos indocumentados.

 

De los 24 hombres arrestados en la redada, uno probó que estaba en el país legalmente, mientras que 19 fueron deportados o regresaron voluntariamente a sus países de origen y cuatro siguen en proceso de inmigración, dijo Justin Cox, asesor legal de CASA quien representa a algunos de los arrestados.

 

Fuente: www.telemundo47.com

 

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En momentos en que las autoridades de inmigración intensifican su campaña contra los indocumentados, Shelley Schrader no se pregunta si habrá alguna redada en un sitio de trabajo cercano, sino cuándo se producirá.

 

Schrader, igual que tantos otros activistas que defienden la causa de los inmigrantes, se siente obligada a ayudar luego de una redada.

 

En su condición de directora de servicios de la comunidad de la organización Caridades Cristianas de Omaha, Schrader se pasa días buscando asistencia legal y servicios sociales para los inmigrantes. Y sabe que su trabajo aumentará significativamente si el gobierno hace nuevos arrestos masivos como los que tuvieron lugar en el 2006 en la empacadora de Grand Island.

 

¿Estaría preparada si hay una redada en gran escala mañana?

 

“No, para nada”, responde.

 

En esta era en que se hacen cumplir las leyes migratorias a rajatablas y hay clamor por que se apruebe una reforma que resuelva el problema de los indocumentados, mucha gente quiere estar preparada para hacer frente a las complejas situaciones que crean las redadas.

 

Hay una campaña nacional para ayudar a que líderes cívicos, servicios sociales y abogados coordinen sus esfuerzos. Mucha gente opina que los arrestos masivos hacen gran daño a las comunidades, a las familias e incluso a individuos que están en el país legalmente.

 

La organización Catholic Legal Immigration Network, de Washington, conocida como CLINIC, ha realizado sesiones de asesoramiento en Dallas y Raleigh, Carolina del Norte, como parte de un esfuerzo para ayudar a las comunidades a estar preparadas para una redada.

 

Otra sesión en la Universidad de Nebraska, en Omaha, atrajo más de 75 personas, incluido Chuck Berendes, un abogado especializado en temas de inmigración que trabaja con Caridades Católicas en La Crosse, Wisconsin.

 

Cuando el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, según sus siglas en inglés) hizo una redada en la planta Agriprocessors en la vecina Postville, Iowa, en mayo del año pasado, Berendes tuvo que hacer frente a numerosos dilemas legales, tratar de encontrar personas detenidas y atender otros asuntos.

 

“Fue como si un tornado hubiese recorrido la ciudad, sólo que no había daños aparentes”, declaró, acotando que la gente se congregaba en la calle y trataba de ver qué se debía hacer.

 

Agregó que otras comunidades pueden vivir experiencias similares en el futuro.

 

“Sabiendo el caos que se genera, sería irresponsable no prepararse de algún modo”, sostuvo Berendes.

 

Además de las sesiones de entrenamiento, CLINIC trabaja con líderes comunitarios de Green Bay (Wisconsin), Jackson (Misisipí), Salina (Kansas), Pueblo (Colorado), Cincinnati, Boise (Idaho), Nueva Orleáns, Houston y Omaha, según Tanisha Bowens, coordinadora del Proyecto de Preparación y Respuestas para las Redadas de CLINIC.

 

Los arrestos en los sitios de trabajo han aumentado enormemente y en el 2008 llegaron a 6.287, más de diez veces los que hubo en el 2003.

 

El Congreso ha aprobado más dinero y personal para el ICE, cuyos agentes son cada día más eficientes en la detección y el arresto de indocumentados, según un portavoz de ese organismo, Tim Counts.

 

En el 2005, el ICE gastó 1.200 millones de dólares en la detención y deportación de indocumentados. Este año su presupuesto es de 2.500 millones de dólares. A Counts no le gusta el término “redada”. Dice que genera la impresión de que se trata de un episodio caótico, en el que los agentes irrumpen en un lugar y la gente sale corriendo.

 

“Hacemos todo lo posible para que las cosas no sean así. Nuestras operaciones son siempre metódicas, ordenadas, profesionales”, aseguró. ICE dice que también toma en cuenta aspectos humanitarios y deja en libertad a personas que tienen hijos. Pero Counts afirmó que las leyes de inmigración deben ser cumplidas igual que cualquier otra ley y que si una persona realiza alguna actividad ilegal, es de esperar que su familia sea afectada. “No hay ninguna diferencia entre alguien que viola las leyes de inmigración y un padre que no paga por la manutención de sus hijos o alguien que no paga sus impuestos”, expresó.

 

Las redadas pueden tener repercusiones enormes. Agriprocessors, por ejemplo, se declaró en bancarrota y atribuyó sus problemas económicos a la redada de mayo en su planta de Postville. También tuvo que cerrar una planta en Gordon, Nebraska. La planta de Postville era el principal empleador del pueblo, que alguna vez llegó a tener 2.300 habitantes.

 

En noviembre, las autoridades municipales dijeron que el pueblo enfrentaba un desastre económico y humanitario. Ese es el tipo de consecuencias que Bowens y otros quieren evitar. Los entrenamientos no tienen por objetivo burlar los arrestos, sino más bien preparar a las comunidades para enfrentar las repercusiones. Por ejemplo, se recomienda tener a mano los documentos que se puedan necesitar y se explica los alcances de los procesos legales que se inician.

 

A Bowens no le sorprende que Schrader sienta que no está preparada para encarar una redada. “Creo que muchas, muchas comunidades sienten lo mismo”, señaló.

 

Fuente: www.telemundo47.com

 


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 Tras los eventos de septiembre 11 las detenciones y deportaciones de inmigrantes han aumentado drásticamente y muchos de los detenidos desconocen sus derechos, ante esa realidad el comité de defensa de los derechos civiles en el Estado Jardín ha establecido una línea telefónica de emergencia para proteger los derechos de los inmigrantes.

Objetivos del sistema:

  • Detener desapariciones, ya que pierden contacto con sus familiares.
  • Documentar intervenciones de las autoridades.
  • Dar a conocer información sobre detenidos.

Los siguientes son alguno de los derechos de indocumentados en su casa:

  • Mantener la puerta cerrada.
  • Rehusar contestar preguntas.
  • Pedir orden de arresto o allanamiento.

En espacios públicos.

  • Rehusar contestar preguntas.
  • Rehusar hablar sobre estado legal o de trabajo.
  • Rehusar mostrar documentos de inmigración a F.B.I. o a agentes de policía.

Derechos de indocumentados en su vehículo:

  • No contestar preguntas.
  • No permitir registro sin orden de allanamiento.

Pero también hay cosas que no debe hacer si es detenido:

  • Resistir arresto.
  • Rehusar mostrar documentos de inmigración a agentes del Departamento de Seguridad Domestica.
  • Rehusar mostrar licencia de conducir tras cometer infracción.

Sistema de respuesta de emergencia

888-655-2225

RICARDO VILLARINI

www.telemundo47.com

 

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Si no hubiera sido porque su familia no tenía qué comer en Guatemala, Mardoqueo Valle Callejas, un campesino de 37 años, no hubiera hecho el peligroso viaje por la frontera para entrar sin documentos a Estados Unidos y soportar las humillaciones que recibió cuando fue capturado y deportado recientemente.

 

“Nos sentimos muy tristes y adoloridos por la forma en la que nos trataron. Pero no tengo rencor. Le pido a Dios que les cambie el corazón para que no maltraten al ser humano”, dijo el hombre vía telefónica desde Guatemala, a dos meses de su deportación tras la mayor redada contra indocumentados realizada en el país.

 

Mardoqueo relató que cuando lo arrestaron como parte de un grupo de 389 trabajadores de una planta procesadora de carne kosher en Iowa, “nos trataron como si fuéramos delincuentes. No nos daban de comer y nos encadenaban para ir al servicio sanitario… y cuando nos deportaron, nos sacaron de Miami sin calzoncillos, ni zapatos. Fue triste. Me dan ganas de llorar al recordarlo”.

 

Pero la pobreza y el hambre no entienden de leyes, divisiones o castigos. Por eso, centenares de miles de latinoamericanos se exponen a morir en la travesía, a ser explotados en el trabajo o a ir a parar a la cárcel.

 

Se conforman con el sueldo mínimo y toleran que muchas veces no les paguen las horas extras, porque con ese dinero aunque poco, pueden dar alimentar, asegurar un techo y mandar a sus hijos a la escuela en su país natal.

 

“Espero que las autoridades de Estados Unidos tengan conciencia de que somos seres humanos, y que el pobre va a trabajar y no a hacer daño al país”, dijo en tono melancólico Mardoqueo, quien aún no ha conseguido trabajo y que perdió su casa, al empeñarla para pagar el viaje que hizo a EEUU hace tres años.

 

Aunque la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha reiterado que se limita a cumplir las leyes y que cuando los indocumentados se arriesgan a ser arrestados y deportados, cientos de organizaciones proinmigrantes y religiosas del país han solicitado una reforma migratoria justa, que proteja las fronteras pero que, al mismo tiempo, les otorgue alguna forma de legalidad a estas personas.

 

La idea es que se les permita trabajar en EEUU –que también necesita mano de obra– y se eviten los abusos y violaciones de sus derechos civiles y humanos.

 

“El gobierno malgasta recursos en perseguir a inmigrantes trabajadores que no representan ningún peligro, en lugar de estar tras los verdaderos criminales y terroristas”, comentó Cheryl Little, directora ejecutiva del Florida Immigrant Advocacy Center (FIAC), que esta semana denunció atropellos y brutalidad durante una redada en Homestead.

 

Marvin Pérez Gómez, otro guatemalteco de 27 años, no olvida aquella fría mañana del 12 de mayo, cuando los agentes del ICE entraron bruscamente a la planta de procesamiento de carne kosher en la que trabajó por dos años y medio.

 

Marvin y Mardoqueo estuvieron entre los trabajadores arrestados que tuvieron que cumplir una condena de cinco meses en prisión por posesión de documentos falsos.

 

“Yo colaboré en todo momento con los agentes de inmigración, pero los que corrieron por miedo fueron golpeados y amarrados… luego nos encadenaron, no nos dieron agua, ni comida sino hasta muy tarde, y nos hicieron pasar frío… yo fui descalzo porque me quitaron las botas de hule con las que trabajaba hasta que después me dieron unas sandalias de plástico”, denunció Pérez Gómez, vía telefónica desde Guatemala.

 

A dos meses de su llegada no ha encontrado trabajo en su país. Y cuando se le enferman sus hijas de 2 y 5 años, no tiene cómo llevarlas al médico.

 

Pese a todo, dice que haber vivido en EEUU fue “una buena experiencia” porque al menos tenía trabajo, aunque le pagaban $6.25 por hora, suficiente para juntar dinero y enviarlo a su esposa e hijas en Guatemala.

 

Ahora no sabe qué hacer ni dónde buscar sustento para su familia, cuya situación se deterioró aún más por los cinco meses en que estuvo en la cárcel.

 

“Yo iba del trabajo a la casa. No salía para no buscarme problemas. Además no tomo ni tengo vicios”, afirmó Pérez Gómez.

 

Erik Camayd-Freixas, profesor de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) e intérprete federal certificado, confesó en un ensayo personal que hizo sobre la redada en Iowa el dilema de tener que trabajar para el gobierno, y al mismo tiempo presenciar irregularidades por la forma en que fueron tratados estos inmigrantes.

 

Escuchó historias de sufrimiento humano, de hambre, pobreza y miseria de gente humilde que apenas sabía hablar español, y que sólo vino con la intención de subsistir.

 

Es lo que Camayd describe “como una de las procesiones más tristes que he presenciado, y que el público nunca verá porque las cámaras de televisión no están permitidas…”, cuando vio pasar a cientos de inmigrantes encadenados.

 

Cuando a uno de los guatemaltecos detenidos, que lloraba desconsoladamente, se le preguntó cómo vino llegó a Estados Unidos, respondió: ” ‘Caminando. Caminé por un mes y 10 días hasta que crucé el río’. Comprendimos inmediatamente lo desesperante que su situación familiar pudo haber sido”, dijo Camayd en su ensayo.

 

“Su caso y el de millones de otros podría resolverse fácilmente con un permiso de trabajo temporal, como parte de la reforma migratoria que tanto se necesita”, concluyó el profesor.

 

kerodriguez@elnuevoherald.com

 

Foto: Un oficial de Inmigración y Control de Aduanas prepara las esposas y grilletes para trasladar a un inmigrante indocumentado

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Cinco inmigrantes de Albania, Turquía y Jordania de entre 23 y 30 años han sido declarados culpables de conspirar para asesinar militares en una base del Ejército estadounidense en Fort Dix (Nueva Jersey), un delito por el que se podrían enfrentar a penas de cadena perpetua.

 

Sin embargo, los cinco hombres, detenidos en mayo de 2007, fueron absueltos por un jurado federal de Nueva Jersey del delito de intento de asesinato y de posibles vínculos con grupos terroristas, detallaron medios locales.

 

El jurado consideró que efectivamente los detenidos planeaban atentar de forma inminente contra esa base del Ejército, tal y como sostenía la Fiscalía, que además aseguraba que sus actos estaban inspirados en directrices de Al Qaeda y que llegaron a comprar varios fusiles de asalto.

 

Sin embargo, su defensa sostiene que los supuestos planes no eran más que ideas expresadas en alto bajo la persuasión de dos informadores pagados del FBI, que grabaron en secreto numerosas conversaciones con los acusados.

 

Durante el juicio, que se ha prolongado ocho semanas, la Fiscalía presentó varios vídeos de corte militar y extremista en los que supuestamente se inspiraron los acusados.

 

Se trata de Mohamed Shnewer, un taxista de origen jordano y residente legal en EEUU; Serdar Tatar, un turco con ciudadanía estadounidense y empleado en una tienda, y los hermanos Dritan, Eljvir y Shain Duka, albaneses que tenían un negocio de reparación de techos, aunque su residencia en este país era ilegal.

 

El juez de distrito Robert Kugler, de Nueva Jersey, fijó para el próximo abril la fecha en la que se harán públicas las penas para los acusados, que vivían todos en Filadelfia en el momento de su detención.

 

Compra de armas y entrenamiento

Los cinco jóvenes, considerados islamistas radicales, fueron detenidos en mayo de 2007 en la localidad de Cherry Hill, después de que dos de ellos acudieran a una cita con un colaborador del FBI con la intención de comprar armas que emplearían presuntamente en el atentado contra la base de Fort Dix.

 

El grupo había adquirido armas y se entrenaba en una zona montañosa del estado de Pensilvania, vecino a Nueva Jersey, con el objetivo de atacar el centro militar, según la Fiscalía.

 

Durante la investigación, que se inicio en enero de 2006, las autoridades determinaron que Shnewer vigiló la bases militares de Fort Dix y de Fort Monmouth, en Nueva Jersey, así como otra base aérea de Dover (Delaware) y el edificio de la Guardia Costera en Filadelfia.

 

Tatar adquirió un mapa de Fort Dix y los Duka compraron y organizaron prácticas de tiro con armas cortas, y pretendían adquirir rifles de asalto AK-47 y del tipo M-16.

 

De acuerdo al relato del agente especial John Ryan, del FBI, un empleado de una tienda alertó en enero de 2006 a las autoridades de que le habían llevado un vídeo para hacer una copia en digital (DVD), cuyo contenido le parecía inquietante.

 

El vídeo, según Ryan, mostraba a diez hombres jóvenes disparando armas de asalto “en un estilo como de milicianos mientras llamaban a una ‘yihad’ (guerra santa) y gritaban en árabe ‘Allah Akbar’ (Dios es Grande), lo que dio lugar a que se iniciara la investigación sobre esas actividades.

 

Shnewer mostró a uno de los informantes infiltrados del FBI material audiovisual que guardaba en una computadora y entre otros documentos lo que parece ser el testamento de al menos dos secuestradores involucrados en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, así como imágenes y discursos del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, y otros extremistas islámicos.

 

También le explicó que él y otros formaban parte de un grupo que planeaba atacar una base militar, en concreto Fort Dix y una base naval próxima, y que podían matar “al menos un centenar de soldados” utilizando lanzagranadas y otras armas.

 

Fuente: diario El Mundo de España – www.elmundo.es

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Un estudio presentado esta semana por la Unión de Libertades Civiles de Nueva Jersey (ACLU-NJ) revela que la falta de una regla clara que evite que la Policía local indague el estatus migratorio ha creado temor entre los inmigrantes.

 “Hasta la fecha no está claro si la policía debe preguntar o no el estatus legal de los residentes, generando muchas veces que las fuerzas del orden quieran hacer el papel de agentes federales pese a que su misión es prestar seguridad a los vecinos de su jurisdicción”, dijo Nadia Seeratan, abogada de ACLU-NJ.

En 2007, la fiscal general del estado, Anne Milgram, estableció las normas al respecto que prohíben a las autoridades indagar el estatus migratorio antes del arresto pero ha creado confusión sobre cómo aplicarla, al punto que seis meses después del anuncio el número de sospechosos reportados a las autoridades migratorias por la policía local aumentó, según informes del ICE.

La aplicación de esta medida ha generado el temor de los residentes y sobre todo desigualdad en el trato a los detenidos, dijo Seeratan.

El estudio también indica que leyes aplicadas por municipios han impactado a trabajadores jornaleros al prohibírseles buscar empleo en las calles, a lo que se suman las reglas establecidas para obtener licencias de conducir que impiden a los trabajadores a movilizarse a sus centros de empleo.

Amy Gottlieb, de America Friends Service Commitee, dijo que la falta de acceso a las licencias le hace más difícil la vida a los inmigrantes, debido a que Nueva Jersey es un estado donde no abunda el transporte público y los trabajadores viven en zonas muy distantes a sus centros de empleo.

“Por eso nuestra lucha es por crear una nueva ley que facilite la licencia de conducir para los inmigrantes y se legisle una nueva ley de reforma migratoria incluyendo el cambio de las políticas económicas hacia los países latinoamericanos para evitar que se siga separando a las familias”, dijo Gottlieb.

Según el estudio, el alto número de redadas efectuadas con la colaboración de la policía local llevó al Centro de Justicia Social de la Escuela de Leyes de la Universidad Seton Hall a contratar a una firma de abogados para presentar una demanda contra la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) por ingresar a las viviendas empleando tácticas engañosas para arrestar a inmigrantes.

Los inmigrantes detenidos llegan a un promedio de mil por día en las diferentes cárceles de los condados. Tan sólo el Centro de Detención de Elizabeth alberga a unos 300 inmigrantes arrestados por su estatus.

La ola de arrestos ha motivado a ICE ha firmar contratos con los centros de detención del condado de Bergen, Hudson, Middlesex, Monmouth, Passaic y Sussex, donde no se proveen las condiciones humanas para los detenidos, indica el estudio.

El centro de detención del condado de Passaic uno de los que registraban superpoblación y abusos, ya no alberga inmigrantes y ha sido clausurado para estos servicios, como consecuencia de las protestas de los activistas y una investigación federal.

Nueva Jersey es el tercer estado con mayor población inmigrante en el país, según datos del Censo de 2006, que indican que un promedio del 20.1 por ciento de sus habitantes ha nacido fuera de EE.UU. Mientras que Censo Sondeo Comunidad Americana calcula que en el estado viven unos 429,000 indocumentados.

Fuente: www.laopinion.com de Los Angeles USA

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La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) deportó en el año fiscal 2008 un número récord de inmigrantes ilegales y criminales convictos, en un esfuerzo por disminuir el número de indocumentados en Estados Unidos.

 

“Hicimos un compromiso con el pueblo estadounidense de iniciar una ambiciosa estrategia dirigida a asegurar las fronteras, y a fortalecer el sistema migratorio de la nación”, señaló Julie L. Myers, secretaria adjunta del ICE, que forma parte del Departamento de Seguridad Territorial (DHS).

 

A nivel nacional, la agencia deportó en el año fiscal terminado el 30 de septiembre un total de 349,041 personas, un incremento del 20 por ciento comparado con las 288,663 deportaciones del 2007. Un tercio del total de repatriados en el 2008 estuvo conformado por criminales convictos.

 

El cambio es aún más notable si se compara con las 116,460 deportaciones realizadas en el 2002.

 

En la Florida, el número de deportaciones realizadas por el ICE también alcanzó un récord, con la repatriación de 12,750 personas. Las deportaciones de Florida sumaron 9,105 en el 2007.

 

Myers indicó que los números récord de deportaciones en todo el país, “reflejan un progreso gradual y significativo para alcanzar esa meta”.

 

La estrategia del gobierno de incrementar el número de deportaciones, a través de redadas, arrestos y detenciones ha sido ampliamente criticada por varias organizaciones proinmigrantes, que abogan por una reforma amplia que legalice a los inmigrantes trabajadores y sin antecedentes criminales.

 

“En lugar de invertir en la integración de los inmigrantes, reducir los atrasos en las solicitudes y mejorar los servicios , el Congreso escogió invertir en programas de deportación, y no hacer ninguna inversión en el futuro del país”, dijo Ali Noorami, directora ejecutiva del National Immigration Forum, al referirse al dinero asignado a la agencia para su operación en el 2009.

 

El presupuesto del ICE para el próximo año es cercano a los $5,000 millones, un incremento de $254 millones respecto al 2008, junto con la asignación de 1,400 nuevas camas en los centros de detención.

 

“Cerca de $1,000 millones serán utilizados para identificar criminales extranjeros, lo cual será muy bueno, si eso es realmente lo que está sucediendo”, señaló Noorami, quien criticó las redadas para capturar indocumentados, muchas de las cuales –según la activista– se están realizando “sin órdenes y están perturbando a muchas familias trabajadoras”.

 

Un estudio reciente del Hispanic Pew Center (HPC), mientras tanto, destacó una tendencia a la disminución en el número de inmigrantes indocumentados en el país.

 

El HPC indicó que el flujo de indocumentados bajó de un promedio anual de 800,000 en el 2004, a un promedio de 500,000 por año entre el 2005 y el 2008.

 

El centro de investigaciones no explica las razones de este decrecimiento, pero destaca la desaceleración de la economía y el fortalecimiento de las leyes de inmigración.

 

El ICE, por su parte, tiene tres prioridades que han ayudado a la agencia a incrementar el número de deportaciones y bajar la presencia de indocumentados en el país:

 

* Ubicar a criminales extranjeros (aunque sean residentes legales) que están en las cárceles cumpliendo condena, y buscar a inmigrantes fugitivos con órdenes finales de deportación.

 

En el 2008, el número de criminales en las cárceles identificados fue de más de 220,000, tres veces el número de los identificados dos años atrás. Una vez que cumplen su condena, las personas son deportadas.

 

Para las deportaciones, ICE tiene a los Equipos de Operación de Fugitivos, que son 100 a nivel nacional. En el 2008, realizaron 34,000 arrestos. En la Florida operan siete de estos equipos.

 

* Eliminar el empleo de inmigrantes ilegales. “El atractivo de los empleos es el combustible para la inmigración ilegal”, señala el ICE en un comunicado. En el 2008, el ICE realizó 1,100 arrestos criminales en lugares de trabajo, comparados con 863 en el 2007.

 

* Desmantelar la infraestructura que sostiene la inmigración ilegal, relacionada con el robo de identidades y venta de documentos falsos. Esto evita que personas indocumentadas usen el número de seguro social de ciudadanos y residentes legales para conseguir empleo.

 

En el 2008, el ICE arrestó a 1,625 individuos en relación con estos delitos, comparado con los 1,531 del 2007.

 

KETTY RODRIGUEZ

El Nuevo Herald de Miami

www.elherald.com

 

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Unos 50 mil niños indocumentados son detenidos cada año para ser repatriados sin que haya políticas que velen por su bienestar

 

A los 5 años de edad, una niña pasa 27 días encerrada en un centro de detención en Texas. ¿Su delito? Estar sola e indocumentada en Estados Unidos.

 

Aunque esta historia puede parecer un caso aislado, cada año son detenidos en Estados Unidos más de 40,000 niños indocumentados que se encuentran lejos de su país de origen solos, sin sus padres o sin un tutor a cargo de ellos.

 

Si bien algunos buscan reunirse con sus familias, muchos de ellos tratan de llegar a Estados Unidos huyendo de la violencia en sus países, de la esclavitud sexual o de la pobreza. Pero en el proceso de detención y repatriación, estos niños en ocasiones enfrentan situaciones adversas que contradicen los principios de bienestar infantil que rigen a este país.

 

Un reporte recién publicado por el Center for Public Policy Priorities (CPPP), titulado Un niño solo y sin documentos, ofrece una revisión al proceso por el cual los niños que se encuentran solos en el país son detenidos, trasladados y repatriados, e identifica irregularidades que ponen en riesgo la integridad de los menores.

 

Durante el proceso de detención y traslado de los menores pueden participar al menos 15 diferentes agencias federales, además de las autoridades locales y federales.

 

Esto habla de una falta de claridad en las políticas y los procedimientos, por lo cual en ocasiones ninguna de dichas agencias es directamente responsable por el bienestar del niño mientras se concreta su repatriación.

 

No existen lineamientos claros sobre el estándar mínimo con base en el cual el menor debe ser tratado, y en ocasiones los diferentes convenios con otros países hacen que varíen los protocolos para notificar a otro país sobre la repatriación del menor.

 

El estudio realizado por el CPPP identificó irregularidades a través de entrevistas con más de 30 menores detenidos, tales como el maltrato por parte de autoridades de inmigración; falta de acceso a agua, comida, una cama y una cobija, ventilación adecuada o atención médica; negativa para tener contacto con la familia, traslado en condiciones inseguras y uso de esposas, entre otras.

 

Un niño dijo haber estado encadenado a un baño en espera de ser transferido, mientras que varios dijeron haber sido víctimas de burlas por parte de los agentes. Con frecuencia los niños no tienen acceso a apoyo legal y no conocen sus derechos, además de que se les priva del contacto con su consulado.

 

Los niños que son originarios de países no vecinos de Estados Unidos en ocasiones son detenidos durante días —como el caso de la pequeña en Texas, reportado por organizaciones activistas—, aun cuando la ley establece que no pueden serlo por más de 72 horas.

 

En el proceso de repatriación, las condiciones suelen ser altamente peligrosas para los menores. Con frecuencia son dejados del otro lado de la frontera en medio de la noche y en puntos que no constituyen puertos oficiales de entrada. Las repatriaciones con frecuencia se realizan sin considerar si el niño estará regresando a un entorno que ponga su vida en peligro.

 

De acuerdo con Arnoldo García, director de la Red Nacional Pro Derechos de los Inmigrantes y Refugiados, el primer asunto a resolver es que estos menores no deberían de ser repatriados. “A veces un menor viaja indocumentado porque los padres ya están acá, son residentes, pero no quieren esperar años para reunirse con ellos; hacen arreglos para que vengan con un ‘coyote’ y ahí los arrestan. La solución tendría que ser una política humanitaria para reunir a las familias”, señala.

 

Anayansi Prado, directora del documental Niños en Tierra de Nadie, que aborda precisamente el problema de los menores viajando solos, considera que si bien cerca del 60% de los menores busca la reunificación familiar, el restante 40% quiere llegar a Estados Unidos para trabajar. “Son niños, pero se van con un primo mayor, un amigo del pueblo, que les arregla todo para quedarse en una casa y trabajar en los campos”, comenta.

 

Al ser cuestionada sobre estas observaciones, Laura Keehner, portavoz del Departamento de Seguridad Interna (DHS), aseguró que dicha agencia “trata a todos los menores, incluidos los niños extranjeros no acompañados, con dignidad, respeto y con especial preocupación por sus vulnerabilidades particulares”.

 

“Nuestra política es procesar a estos menores de manera expedita y darles prioridad sobre otros extranjeros en custodia”, afirmó, asegurando que la dependencia está en disposición de trabajar en conjunto con otras agencias.

 

Fuente: diario La Opinión de Los Angeles Estados Unidos – www.laopinion.com

 


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