En farmacias de Washington Heights es común escuchar a jovencitas diciendo: “quiero que mi periodo menstrual regrese”, un eufemismo por abortar que de inmediato entiende el dependiente.

 

Una investigación afirma que entonces a la cliente se le suelen vender una píldoras que vienen en un paquete de 12 por $30.

 

Las píldoras hacen efecto induciendo contracciones de parto que terminan en un aborto.

 

El uso de remedios caseros para interrumpir un embarazo podría ser mortal y son las jovencitas latinas las que más hacen uso de esta práctica. Una joven comparte lo que hoy considera fue una pesadilla en su vida.

 

Se trata de una lección que por poco le cuesta la vida a una madre de dos niños y de la cual asegura aprendió.

 

Amalia Domínguez tuvo su primer hijo a los 14 años y el segundo a los 16. Meses después estaba embarazada otra vez y decidió abortar, pero no fue a un médico, usó un remedio muy conocido entre los dominicanos.

 

“Me llevó una amiga mía, me dio consejo. Me dio pastilla que me fuera a mi casa que me iba bajar menstruación de una forma u otra”, dice Amalia Domínguez.

 

Domínguez tomo la pastilla conocida por el nombre Cytotec. En forma genérica es Misoprostol y se debe utilizar para las úlceras estomacales, no para el aborto.

 

“Me explicó como son las pastillas. Ella tenia una señora que se lo recomendó a ella. Uno se lo recomienda a otro, sin decir lo peligroso que es” dijo Amalia.

 

Según la doctora Patria González, “la sobredosis es solo uno de los problemas del uso indebido de este medicamento: cuando haces el aborto te puede crear una ruptura del útero, crear un embolismo del liquido amniótico un “clog” va a los pulmones y puede parar la respiración, provocar una reacción alérgica”.

 

Y la vida puede correr peligro. La organización Planned Parenthood realizó un estudio entrevistando a mujeres dominicanas en Nueva York y en República Dominicana para entender que influencia tiene la migración sobre sus decisiones sexuales y reproductivas.

 

“Hablar con médicos. Ellas van al medico primero prefieren hablar con una comadre, tía, charlas entre mujeres”, dice Haydee Morales.

 

La pastilla está disponible hasta en algunas bodegas y parece un remedio fácil. Domínguez no se arrepiente de su decisión pero dice que hoy lo haría diferente.

 

Amalia dice: “al momento digo yo que eso fue correcto. Yo estaba muy joven y fuera de control. Yo no le recomiendo esto a nadie. Hay bastantes sitios que le dan servicios gratis a las mujeres”.

 

Liz González

Fuente: www.telemundo47.com

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